Adenoides: niños al quirófano
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    Miércoles, 26 de noviembre de 2014  
           
 
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Adenoides: niños al quirófano Adenoides: niños al quirófano

Es poco común someter a un niño a los rigores de la sala de cirugía. Sin embargo, existe un procedimiento quirúrgico que es casi un clásico de la edad infantil: la extirpación de las adenoides, una formación de tejido linfático situado en la zona de transición entre la nariz y la garganta que aparece en el segundo mes de vida.

Las adenoides alcanzan su máximo tamaño durante la pubertad, momento en que comienzan su involución. Su crecimiento (que en la jerga medica se denomina hipertrofia de adenoides) o su infección crónica se da durante la niñez, pero su extirpación (adenoidectomía) está justificada sólo en caso de obstrucción nasal persistente y en caso de repetidas infecciones. Se trata de una intervención excepcional en los adultos.

Las adenoides están formadas por un tejido similar al de las amígdalas, que está situado en la parte posterior de la nariz. No son visibles cuando se inspecciona la boca porque quedan escondidas detrás del paladar. Como las amígdalas, pueden sufrir desde procesos infecciosos hasta tumorales. Los más frecuentes son las inflamaciones provocadas por infecciones virales o bacterianas (por ejemplo, amigdalitis o angina pultácea).

Los científicos creen que las adenoides funcionan como parte del sistema inmunológico del cuerpo, filtrando los gérmenes que intentan invadir el cuerpo, y que ayudan a desarrollar anticuerpos contra los gérmenes. Esto ocurre principalmente durante los primeros años de vida, tornándose menos importantes cuando transcurren los años. Pero los niños a quienes se le extraen las amígdalas o adenoides no sufren pérdidas en su resistencia, porque otros tejidos linfáticos del organismo suplen la función de los extirpados.

Síntomas de alerta

Distintos procesos -como infecciones reiteradas, alergia o factores irritantes- pueden provocar un aumento del tamaño de las adenoides y, como consecuencia, la persistencia de la inflamación. Estos cuadros clínicos, si bien configuran procesos benignos, pueden repetirse y llegar a poner en riesgo la vida del paciente.

Los especialistas coinciden en que la extirpación de las adenoides está justificada sólo en caso de obstrucción nasal persistente o de infecciones repetidas del tejido adenoideo que provoca otitis de repetición, o moco persistente en uno o ambos oídos. Para establecer el diagnóstico, se basan en los síntomas, el examen físico y el estudio radiográfico.

El niño o el adulto con adenoides grandes o con infecciones de adenoides puede presentar algunos de los siguientes síntomas:

  • Dificultad para la respiración por la nariz, por lo que respira normalmente por la boca.
  • Habla como si la nariz estuviera obstruida.
  • Respira ruidosamente.
  • Ronca durante el sueño.
  • Puede tener pausas de apnea (deja de respirar durante unos pocos segundos mientras duerme).
  • Catarros nasales, con moco permanentemente en la nariz.
  • Tos nocturna.
  • Otitis agudas con frecuencia.
  • Ganglios en el cuello.
  • Repercusión general y pérdida de peso, sobre todo en los lactantes.
  • Fiebre.

La solución

El tratamiento inicial de las infecciones en las adenoides son los antibióticos. No obstante, ocurre que estos trastornos suelen ser recurrentes, y las adenoides hipertróficas producen verdadera dificultad respiratoria, con pausas de apnea y problemas en el habla, además de influir en la aparición de otitis. El otorrinolaringólogo indicará entonces su extirpación quirúrgica.

La adenoidectomía es una intervención rápida (alrededor de media hora), que se efectúa con la ayuda de un instrumento que se introduce por la boca y permite la extirpación de la mayor parte del tejido adenoideo.

Según los otorrinolaringólogos, la extirpación conjunta de las adenoides y las amígdalas es cada vez menos frecuente, pero la adenoidectomía sí puede ir acompañada por la colocación de tubos de ventilación a través del tímpano. Esto se realiza para favorecer la aireación del oído medio y está indicada en caso de otitis medias agudas de repetición, otitis con pérdida auditiva y en casos de retracción del tímpano. Esta intervención se realiza una vez comprobado que no se produce una reabsorción espontánea del moco del oído y que la inflamación no responde a los tratamientos farmacológicos.

El tubo de ventilación se expulsa espontáneamente entre 3 meses y 1 año después de su inserción y, habitualmente, el tímpano se cierra completamente.

Sin embargo, y a pesar de que se trata de una intervención ambulatoria, los especialistas hacen las siguientes advertencias:

  • Es necesario permanecer en ayunas ocho horas antes de la operación.
  • La operación debe realizarse con anestesia general, en un quirófano, bajo la vigilancia de un anestesista y con la monitorización necesaria para controlar todas las constantes y minimizar los riesgos.
  • El cirujano extraerá las adenoides a través de la boca, sin realizar incisiones en la piel.
  • La extirpación de las adenoides no influye de forma negativa en las defensas del organismo. La función de las adenoides es suplida por otros tejidos del organismo.
  • En la mayoría de los casos, el tiempo de estancia en el hospital es de 5 a 10 horas.
  • Cuando se le da el alta al paciente, el otorrinolaringólogo prescribirá tratamiento antibiótico.
  • Generalmente no es necesario indicar tratamiento para el dolor.

¿Cuáles son los riesgos de la adenoidectomía?

La adenoidectomía es realizada con anestesia general y esto entraña un riesgo anestésico igual que cualquier otra operación. Afortunadamente, gracias a las medidas de control y los nuevos fármacos anestésicos este riesgo es mínimo. Una complicación de la adenoidectomía es el sangrado excesivo. Está complicación puede minimizarse siguiendo las recomendaciones del otorrinolaringólogo para el período postoperatorio. Cuando la hemorragia ocurre, la mayoría de las veces es escasa y cesa espontáneamente. En ocasiones, sin embargo, es necesario el ingreso del paciente en el hospital para el control bajo anestesia del punto sangrante.

¿Qué cuidados deben tenerse tras la operación de adenoides?

Tras la intervención de adenoides se forma en la zona de la operación una costra que no se debe desprender bruscamente para evitar el riesgo de sangrado. Por eso, es conveniente el reposo relativo, y evitar los ejercicios bruscos. Los dos primeros días posteriores a la intervención se deberá seguir una dieta blanda y fría. Hay medicamentos como el ácido acetilsalicílico (aspirina) que interfieren en la coagulación. Debe procurarse evitarlos, antes y después de la intervención.

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