Antirrábica, a tiempo salva vidas
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Antirrábica, a tiempo salva vidas Antirrábica, a tiempo salva vidas

El tratamiento oportuno con la vacuna antirrábica es el único medio eficaz para evitar la muerte de una persona que ha sido mordida por un animal rabioso. La inmunización colectiva de los animales domésticos y la disponibilidad de centros de atención preparados para realizar un tratamiento efectivo en humanos en caso de accidentes son los medios más seguros para controlar la rabia y salvar la vida de los afectados.

La rabia es una enfermedad infecciosa mortal transmitida por algunos animales infectados con el virus rábico. La fuente habitual de infección de los humanos son los perros, gatos, zorros, lobos, murciélagos. El hombre contrae el virus fundamentalmente por vía transcutánea, debido a la mordedura accidental de un animal rabioso que inocula junto con su saliva el virus contenido en las glándulas salivales.

Las lesiones que se vinculan con la transmisión de la rabia están básicamente producidas por los dientes y, en segundo lugar, por las uñas. La lamedura, aunque no constituye una forma de agresión evidente, es otro medio de transmisión. Si el animal enfermo pasa la lengua por piel con heridas o excoriaciones puede transfundir el virus de la rabia.

Si bien el perro, por ser un animal de compañía del ser humano, es el que mayor probabilidad tiene de contagiar la rabia en zonas donde la enfermedad no está controlada, hoy día mucha gente tiene como mascotas animales silvestres. Además, uno de los mayores riesgos en algunas ciudades no está dado por los animales domésticos, sino por los murciélagos que aunque no sean hematófagos (que se alimentan de sangre), pueden transmitir la rabia.

Los murciélagos que habitan en las ciudades se alimentan de insectos, pero si están enfermos cambian sus costumbres habituales, aparecen de día, andan por el suelo, no huyen de la gente. Si las personas intentan agarrarlos, pueden ser mordidas. Lo que se aconseja es no tocar ningún murciélago, en estos casos hay que avisar al centro de zoonosis más cercano para que retire al animal. Mientras tanto se lo puede tapar con un balde boca abajo.

Muchas personas mueren anualmente en el mundo por mordedura de perros rabiosos, especialmente en aquellos países en desarrollo donde no está controlada la rabia en los perros, como en Asia, África y algunos países de América Latina, como ser Bolivia, Paraguay y México. Algunos países desarrollados, con problemas de rabia en animales silvestres, como Alemania y Francia, están intentando una vacunación especial. Se trata de una vacuna en bolo que se pone en la comida. Esto se hace bajo condiciones muy especiales de demarcación del predio, control de la zona, etcétera.

En las zonas rurales, donde el ganado bovino está expuesto a la enfermedad por la mordedura de murciélagos hematófagos, las campañas de vacunación están dirigidas a los ganaderos para que inmunicen a sus animales.

La vacuna antirrábica en humanos

Desde el año 1885, en que el químico y bacteriólogo francés Louis Pasteur administró con éxito el primer tratamiento antirrábico al ser humano, numerosas investigaciones han sido realizadas para lograr perfeccionar las vacunas o antígenos que se utilizan para proteger a la persona que ha tenido contacto con animales enfermos de rabia.

Las vacunas antirrábicas que se utilizan actualmente para el tratamiento de la rabia en el hombre están elaboradas con virus muertos, por esta razón se las denomina vacunas inactivadas. En América Latina, donde la rabia es un problema de salud pública, los servicios oficiales emplean vacuna preparada en encéfalo de ratón lactante (vacuna Fuenzalida-Palacios o CRL). Es intramuscular y se aplica en las nalgas.

Existen dos esquemas de tratamiento antirrábico para personas que han sido mordidas por un animal rabioso o sospechado de rabia. El esquema clásico se compone de una serie inicial de 14 dosis, aplicándose 1 cada 24 horas en forma sucesiva sin ningún descanso o interrupción, y 2 dosis de refuerzo en los días 10 y 20 después de finalizada la serie inicial.

En el esquema reducido, se administra una serie inicial de 7 dosis, aplicadas también 1 cada 24 horas, y 3 dosis de refuerzo en los días 10, 20 y 60, que se cuentan a partir de la última dosis de la serie inicial.

Existen en la actualidad otras vacunas antirrábicas disponibles, que utilizan como sustrato para la replicación del virus cultivos celulares de origen humano o de origen animal. Estas vacunas requieren menos dosis de administración pero son más costosas.

La Guía para el Tratamiento de la Rabia en el Hombre, elaborada por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), establece que cualquier enfermedad previa o que se inicie durante el tratamiento no debe ser causa de interrupción de la serie vacunal. El embarazo tampoco es indicación de suspensión o de negativa de prescripción.

Tratamiento contra reloj

A partir del momento que la persona fue inoculada con el virus de la rabia transcurre un período de incubación, de alrededor de 30 días. Este lapso, que se podría llamar de tratamiento oportuno, es el más recomendable para la aplicación de la serie vacunal. A medida que avanza el tiempo, el tratamiento no es oportuno dado que las inmunizaciones se inician tardíamente y es poco probable que los anticuerpos generados por la vacuna puedan alcanzar el nivel necesario de protección.

Durante el período llamado tratamiento ineficaz, a partir del día 42 aproximadamente, la administración de las vacunas será siempre tardía, insuficiente para inactivar a los viriones de la rabia, los que fatalmente continúan hacia el sistema nervioso central, donde habrán de iniciar el período sintomático de la enfermedad, que lleva a la muerte.

Cómo actuar ante mordedura o lamedura de un animal rabioso

Ante la mordedura se recomienda la consulta médica inmediata, es preferible que el profesional idóneo lave la herida antes de meter mano. Esto es porque existen distintos tipos de heridas, según la profundidad, el área afectada, etcétera, que requieren diferentes higienes específicas.

El profesional lava la zona mordida con agua y jabón, y realiza el tratamiento médico adecuado de la herida. Luego evalúa todos los factores que apoyan la decisión de iniciar o no el tratamiento antirrábico: especie animal involucrada; antecedente del animal agresor; observación del animal mordedor; confirmación del diagnóstico en el animal mordedor; situación epidemiológica del área donde ocurrió el accidente y gravedad de la herida.

Si durante los diez primeros días de observación el animal no presenta síntomas de rabia no se deberá vacunar a la persona. Además, hay que recordar que la vacunación no está indicada en casos de contacto sin lesión, contacto indirecto o sólo proximidad con animales rabiosos, según recomienda la mencionada guía de la OPS.

Por regla general, el tratamiento para las personas que sufrieron heridas graves o consideradas de riesgo (en cabeza, cuello, manos o pies), o mordeduras por animales silvestres o de los cuales se desconoce el paradero, se aplica, junto con la primera dosis de la vacuna, suero antirrábico. De este modo se transfieren al cuerpo anticuerpos para que comiencen a actuar de manera inmediata para combatir el virus, hasta que la vacuna genere con el correr de los días los necesarios y suficientes.

El tratamiento antirrábico de manera preventiva en seres humanos está indicado sólo en quienes tienen un alto riesgo de estar expuestos al virus, ya sea por habitar en zonas con alta prevalencia de la enfermedad, o por desempeñar tareas de riesgo. Por ejemplo, los técnicos de laboratorio que manipulan animales potencialmente infectados, veterinarios, exploradores de cuevas de murciélagos, recolectores de basura o carteros en zonas donde la rabia no está controlada, entre otros.

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