Prozac, un antidepresivo innovador
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Prozac, un antidepresivo innovador Prozac, un antidepresivo innovador

La fluoxetina clorhidrato, cuyo nombre comercial es Prozac, pertenece al grupo de los Inhibidores de la Recaptación de la Serotonina (IRS). Además de usarse contra la depresión, se receta en el tratamiento de otras afecciones psiquiátricas.

La molécula de la fluoxetina clorhidrato, más conocida bajo su denominación comercial de Prozac, fue descubierta en 1972 por investigadores de la compañía farmacéutica norteamericana Eli Lilly. Tras diez años de ensayos clínicos, que comenzaron en 1976, Prozac obtuvo su primera licencia de comercialización en Bélgica, en diciembre de 1986.

Un año más tarde, en diciembre de 1987, esta molécula fue aprobada como antidepresivo por la Administración Nacional de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA). En los trece años que han transcurrido desde entonces, la fluoxetina clorhidrato ha sumado al tratamiento de la depresión numerosas indicaciones médicas.

El Prozac es el primero de una serie de medicamentos antidepresivos, los IRS o Inhibidores de la Recaptación de la Serotonina, bloquean la recaptación de un neurotransmisor llamado serotonina. En otras palabras, lo que hace es aumentar la cantidad de serotonina que hay en las sinapsis entre una neurona y otra neurona.

Antes de la aparición de Prozac, la depresión era generalmente tratada con antidepresivos tricíclicos o con los llamados inhibidores de la monoamina oxidasa (IMAO). Los IMAO tienen ya 50 años de uso, son muy buenos antidepresivos pero se usan poco porque son muy tóxicos, en especial en asociación con otros medicamentos. Los tricíclicos, por su parte, también son excelentes antidepresivos, pero presentan riesgos cardiológicos y a largo plazo producen un deterioro de la memoria por efectos colinérgicos.

Los IRS, como el Prozac, son tan buenos como los tricíclicos (salvo en depresiones muy severas) pero tienen un margen de seguridad mucho más amplio y una posología más simple: se toman una vez por día. Los efectos colaterales más frecuentes del Prozac son: náuseas, nerviosismo, dolor de cabeza e insomnio. En cuanto a quiénes pueden tomar este medicamento, la FDA aprueba su uso a partir de los 8 años de edad, y también en mujeres embarazadas. No se recomienda para personas mayores que deben tomar otros medicamentos.

Los blancos del Prozac

El sustrato biológico característico de la depresión deriva de alteraciones metabólicas que afectan los neurotransmisores cerebrales. Existen más de 200 neurotransmisores descritos, de los cuales se conoce la función de tan sólo 50; 15 son los que se hallan desequilibrados en la depresión: serotonina, noradrenalina, dopamina, acetilcolina y péptidos. Esos neurotransmisores cerebrales están en concordancia con un grupo de hormonas y con el sistema inmunológico, por lo que en la depresión hay alteraciones biológicas no sólo en el nivel cerebral, sino también en todas las glándulas endócrinas y en todo el sistema inmunológico.

En la parte endocrinológica hay alteraciones en las secreciones de cortisol, que es una hormona que segrega la glándula suprarrenal y que está aumentada en la depresión; también se observa disminución de hormona tiroidea. En algunos tipos de depresión está alterada la secreción de hormonas sexuales. Por si todo esto fuera poco, lo característico es la alteración en los ritmos circadianos de secreción de hormonas: aunque las hormonas se segreguen normalmente, lo hacen con un ritmo anormal.

La serotonina es un neurotransmisor que actúa, al igual que otros, sobre un número de receptores y co-receptores, está involucrada en muchas enfermedades, no sólo en la depresión. Hay alteraciones de la serotonina en los trastornos de ansiedad, como las fobias o el trastorno de ansiedad generalizada, en los trastornos obsesivo-compulsivo, en los ataques de pánico, también puede estar alterada en los trastornos de la alimentación, sobre todo en la bulimia, y en ciertos problemas endocrinológicos de la mujer, como el síndrome de disforia.

Según información suministrada por el laboratorio Eli Lilly, en la actualidad el Prozac está disponible en más de 100 países para el tratamiento de la depresión, y ha sido utilizado por 37 millones de personas en todo el mundo.

Nuevos usos y nuevos IRS

Si bien la fluoxetina clorhidrato surgió como medicamento antidepresivo, cuando los científicos empezaron a ver que la serotonina estaba implicada en otras afecciones psiquiátricas esta molécula comenzó a ser estudiada para ser utilizada con otras indicaciones médicas.

Primero se aprobó su uso para el tratamiento de los pacientes con trastorno obsesivo compulsivo. Después se aprobó el uso del Prozac para el tratamiento de la bulimia; esto es muy importante porque la serotonina actúa sobre la compulsión a comer hidratos de carbono. Por último, a mediados del 2000 se aprobó el Prozac para tratar el síndrome de disforia premenstrual.

Es a partir de la investigación que permitió que este medicamento sea utilizado para tratar este desorden endocrinológico femenino que se sabe que el Prozac actúa centralmente sobre hormonas, no sólo sobre la serotonina. Del mismo modo, tanto en la depresión como en todas las enfermedades que tienen compromisos psiconeuroinmunoendocrinológicos, el Prozac no sólo actúa sobre la serotonina, sino también sobre hormonas. En el caso del síndrome de disforia premenstrual, lo hace aumentando la síntesis de progesterona, que es una hormona que nos hace estar tranquilas a las mujeres.

En América Latina se usa el Prozac para tratar todos los trastornos de ansiedad (no sólo los obsesivos), también es excelente en pánico y se usa en depresiones psicóticas y en trastornos bipolares.

Tras la aparición de la fluoxetina clorhidrato surgieron otros IRS. Ningún IRS es igual a otro, existen diferencias tanto clínicas como químicas. La fluoxetina es el más antidepresivo y desinhibidor de todos los IRS; la sertralina, si bien tiene mucha intolerancia gastrointestinal y sexual, es el mejor para el tratamiento de pacientes obsesivos compulsivos; la paroxetina es más adecuada para depresiones ansiosas; el citalopram es un rango intermedio entre todas; la fluvoxamida, a pesar de tener muchas interacciones hepáticas, es la que más se usa en chicos.

Es importante tener en cuenta que un paciente que no respondió a un IRS puede responder a otro. Cada enfermo debe tener un tratamiento de sastre, a medida, porque no hay un antidepresivo que sea igualmente efectivo para todos los pacientes.

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