Tendones estresados
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Domingo 23 de Noviembre de 2014  
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Un movimiento demasiado exigente o mal realizado puede producir tendinitis, una inflamación de los tendones que suelen sufrir las personas que practican deportes. Es una afección dolorosa que admite diversas terapias, pero a la que, como en el resto de los asuntos médicos, le cabe el consejo “más vale prevenir que curar”.

La tendinitis, como indica su nombre, es una inflamación de los tendones, esa parte del organismo compuesta por cuerdas fibrosas de tejido resistente, que conecta los músculos con los huesos. De esa forma los músculos, al contraerse, producen el movimiento.

En cualquier parte del cuerpo, quizás excepto en la cara, puede aparecer la tendinitis.

Las diferentes tendinitis difieren según dónde estén localizadas: en la inserción del tendón con el hueso, sobre el tendón (en la vaina que recubre a algunos de ellos) o en la unión del tendón con el músculo.

De acuerdo con los textos médicos, ciertos tendones son particularmente propensos a la inflamación, como los de la mano. Por ejemplo, la inflamación del pulgar de la mano hacia afuera se denomina enfermedad de De Quervain (dedo en gatillo).

La tendinitis del bíceps, en la parte superior del brazo, también es muy común, y causa dolor cuando se dobla el codo o se gira el antebrazo. Además, son frecuentes las inflamaciones de los tendones de Aquiles o la del tendón que recorre la parte superior del pie.

Cuestión de edad

La mayor parte de las tendinitis se presentan en personas maduras o mayores, dado que con la edad los tendones son más propensos a las lesiones. Esto, pues muchos de los problemas son producto de un desgaste crónico resultante de movimientos repetitivos. Pero esto no quiere decir que los jóvenes estén exentos, ya que aquellos que hacen ejercicios intensos también pueden sufrir inflamaciones.

Las tendinitis también se producen por movimientos de mucha exigencia mal realizados. Suele suceder que las personas no hagan nada durante toda la semana y el fin de semana decidan jugar al fútbol. Una mala postura puede provocar un esfuerzo excesivo, y su repetición puede devenir en una tendinitis.

Estas lesiones son comunes en deportes que exigen movimientos de reacción o golpes reiterados sobre una zona particular (como algunas posiciones en el fútbol). También, por trabajo excesivo sin el descanso necesario, y cuando se entrena sobre suelos duros que no absorben y amortiguan los movimientos.

Los tendones inflamados causan dolor cuando se mueven o se tocan, y también cuando se mueven las articulaciones cercanas a ellos. Otro síntoma de tendinitis puede ser una hinchazón visible de las vainas de los tendones (tejido que las recubre) por la acumulación de líquido y por la inflamación.

"Ante una tendinitis, siempre hay dolor. Puede no ser constante, pero siempre surge ante un movimiento en particular. Y la musculatura que rodea el tendón inflamado duele porque, cuando no se pueden usar ciertos músculos, se utilizan otros, de manera excesiva.

Diversos tipos

Algunas lesiones particulares producidas por el ejercicio excesivo de un deporte son la tendinitis poplítea, la aquílea, y la del manguito de los rotadores.

El tendón poplíteo evita que, mientras el cuerpo corre, se produzcan torsiones hacia fuera de la mitad inferior de la pierna. Pero la excesiva rotación del pie hacia dentro (pronación), así como correr cuesta abajo, tienden a ejercer demasiada presión sobre este tendón, y pueden desgarrarlo.

Tendinitis aquílea es la inflamación del tendón de Aquiles. Este es un cordón muy resistente que se extiende desde los músculos de la pantorrilla hasta el talón.

Este tendón se inflama cuando la presión ejercida sobre el mismo es mayor que su resistencia. Correr sobre un terreno inclinado, ya sea cuesta abajo o arriba, fuerza la resistencia del tendón de aquiles. También lo pone en riesgo usar calzado que tenga una talonera blanda, ya que permite un movimiento excesivo del talón, que en consecuencia tensa de modo desigual el tendón aumentando la posibilidad de desgarro. La suela rígida tampoco es buena para proteger a este tendón con nombre de héroe mitológico ya que no se dobla en la zona que une los dedos al pie, ejerciendo así una mayor tensión sobre el tendón de Aquiles.

La tendinitis del manguito de los rotadores, por su parte, se produce con cierta frecuencia en los hombros de los nadadores, de los tenistas, de los lanzadores de béisbol o del boxeador, por ejemplo, y en todo aquel que haga con cierta regularidad un esfuerzo que requiera que "lance" su brazo enérgicamente forzando la extensión. Este movimiento probablemente provocará en algún momento un desgarro o hichazón del maguito de los rotadores, que son los músculos y tendones que sostienen la parte superior del brazo sujeta a la articulación del hombro.

Tratamientos combinados

Para tratar estas dolorosas inflamaciones hay distintos métodos, ségun la zona afectada, y generalmente se combinan varias de ellas para lograr mejores resultados en menor plazo.

Los tratamientos dependen del cuadro que presente el paciente, pero también de cuál es su rutina diaria y cómo se gana la vida. Además, cuanto más tiempo se tarda en abordar una tendinitis más tiempo requerirá el curarla.

De forma casera, la tendinitis se cura con compresas o bolsa de hielo, colocada de quince a veinte minutos, tres veces por día; esto además de una crema antiinflamatoria y resposo. También puede recurirse a un antiinflamatorio por vía oral (un comprimido cada 12 u 8 horas). También resulta muy conveniente el uso de una banda de compresión (tobillera, codera, etc.).

Según el grado de gravedad de la inflamación, el médico puede dictar reposo e incluso la inmovilización con entablillado o escayola que puede durar de 15 días a 3 meses, y la puede complementar con antiinflamatorios como la aspirina o el ibuprofeno durante 7 a 10 días.

Otra de las prácticas en uso recurre a los magnetos, ultrasonido, onda corta, láser y, según la gravedad, la combinación de todas éstas. También la terapia con multiplex, que es un generador de corrientes eléctricas que estimula el impulso nervioso y genera una acción de bombeo que irriga la zona. La terapia con magnetos lo que hace es envolver la zona y generar una vasodilatación permitiendo que se absorba el líquido del proceso inflamatorio. Como el músculo se nutre por sangre, se busca la vasodilatación para relajar la muscultura y que la vaina recupere su estado normal.

Una tendinitis crónica y persistente, como sucede en la artritis reumatoide, puede tratarse quirúrgicamente para extraer las zonas inflamadas, complementándola con fisioterapia después de la intervención. Con frecuencia, la cirugía está indicada para extraer las acumulaciones de calcio de las zonas de una tendinitis de larga duración.

Pero mejor que curar es prevenir, y en este caso esto significa hacer precalentamiento antes de encarar ejercicios prolongados, elongando al comienzo y al terminar; una buena hidratación antes y durante la ejercitación; una buena elección del equipo - tanto de utilería, como puede ser una raqueta, como de indumentaria, particularmente el calzado- que absorba choques); poner especial atención al realizar los movimientos en la forma correcta y tratar de evitar los pisos duros.

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