Los males sigilosos de la tiroides
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Sábado 22 de Noviembre de 2014  
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La tiroides es una glándula endocrina -segrega sustancias que se vierten en la sangre-, ubicada en la parte anterior del cuello, justo debajo de la llamada “la nuez de Adán”, tiene forma de mariposa y abraza la tráquea. Está formada por dos lóbulos más o menos iguales que se juntan en el centro. Cuando no cumple con su función, comienzan a aparecer una cantidad de trastornos poco específicos que pueden alterar tanto la vida física como la emocional del individuo.

“Hay días en que no quiero asomarme a la puerta. Todo me hace llorar o enojar fácilmente; a veces me siento triste y pienso que es porque no logro quedar embarazada.”

“¿Por qué será que a veces siento que mi corazón va a salir galopando por la boca; y otras no puedo dormir o estoy irritable, nerviosa...?”

“Se me cae mucho el pelo y la piel se me reseca. Siempre siento frío, aunque los demás estén en traje de baño. Para colmo, no puedo bajar de peso a pesar de hacer una dieta estricta”.

Tal vez usted se identifique con alguno de estos testimonios. Cuántas veces no se brinda importancia a ciertos signos y síntomas, como por ejemplo, el cansancio o la fatiga, un aumento de peso repentino, la depresión; o bien, insomnio, diarrea, irritabilidad o nerviosismo. Pero cualquiera de estas señales puede ser la llamada de alerta de que algo no está funcionando bien en la glándula tiroides.

Qué es la tiroides y para qué sirve

La ciencia develó que la glándula tiroides fabrica dos hormonas: la L- Tiroxina o T4 y la L-Triyodotironina o T3, que son los únicos componentes de la fisiología de los vertebrados que contienen yodo. Las hormonas tiroideas son fundamentales para la función de cualquier célula del organismo, y su liberación es regulada por la hormona estimulante de la tiroides -TSH o tirotrofina- desde la hipófisis, por un mecanismo de retroalimentación negativa.

Las hormonas tiroideas ayudan a regular el crecimiento y desarrollo del cuerpo, de la frecuencia cardíaca, de la tensión arterial, la temperatura corporal y la tasa metabólica del cuerpo -o sea, la velocidad con la que la comida se convierte en energía-. Si no hay yodo suficiente en la dieta -éste se encuentra en pescados y mariscos, en el pan y en la sal yodada de mesa- no hay posibilidad de fabricar hormonas tiroideas en la cantidad que el cuerpo necesita. Esto puede ocasionar problemas que van desde una hiperplasia -crecimiento anormal de las células- o bocio no muy importante, a una situación de severo retardo del crecimiento y déficit mental conocido como “cretinismo endémico”. Esto ocurre en zonas muy aisladas y de alimentación pobre, deficitaria en yodo, como en ciertas áreas de los Andes.

Por qué se enferma la tiroides

Como el resto de las glándulas del cuerpo, la tiroides puede funcionar “de más”, lo que se conoce como hipertiroidismo, o “de menos”, hipotiroidismo.

En el hipertiroidismo, la tiroides produce demasiada tiroxina, entonces, su sistema de equilibrio no funciona bien. Esto provoca una aceleración del metabolismo, sube el pulso cardíaco y la presión arterial, y se queman las calorías más rápido de lo normal. ¿Cuáles son las consecuencias de estos cambios? Varias, por cierto, desde la pérdida de peso o comer demasiado sin engordar, pasando por el insomnio, la ansiedad, la irritabilidad, el nerviosismo, hasta sentir palpitaciones, transpirar fácilmente o tener temblor en las manos.

Otro de los síntomas comunes son el cansancio, la diarrea y las alteraciones en los períodos menstruales. A los consultorios médicos llegan pacientes que han presentado episodios aislados y paroxísticos, es decir que comienzan y terminan bruscamente, de taquiarritmias supraventriculares, como la fibrilación auricular. En un porcentaje importante de ellos, se confirma la presencia de hipertiroidismo por métodos complementarios. Es importante que la gente sepa que las arritmias rápidas de las aurículas, a veces, son la única expresión clínica de hipertiroidismo.

Según consta en la literatura médica, hay dos formas de hipertiroidismo: el que se presenta con una glándula de tamaño normal o aumentado en forma difusa o uniforme -hiperplasia difusa o bocio difuso-, o el que se muestra a través de una hiperplasia nodular o bocio nodular. Es más frecuente en la mujer y en personas jóvenes, aunque hay otro pico de aparición tardía, entre los 50 y 60 años. El cáncer de tiroides se presenta como forma nodular y representa el 1 por ciento de todos los cánceres.

En cuanto al hipotiroidismo, se relaciona con factores genéticos, situaciones de stress y factores inmunitarios. La formación de anticuerpos antitiroideos es una consecuencia de la hiperactividad glandular, no su causa.

Si se trata de hipertiroidismo, los signos y síntomas son bastante conocidos: presencia de “ojos saltones” o exoftalmos, agrandamiento difuso de la glándula o bocio, palpitaciones por taquicardia, hipertensión arterial, hipersensibilidad al calor y aumento de la sudoración. También puede presentarse con pérdida de peso a pesar de tener mayor apetito, insomnio, nerviosismo y deposiciones frecuentes. Muchos de los síntomas de este desmedido funcionamiento se parecen a los del exceso adrenérgico, es decir, los efectos que causa el aumento de adrenalina y noradrenalina en el organismo.

Por otra parte, la mujer puede tener alteraciones menstruales tales como la irregularidad y la ausencia de períodos. También le puede costar quedar embarazada y aumentan las posibilidades de pérdida del feto. En el hombre también puede afectar la fertilidad, ya que causa una disminución en la producción de espermatozoides.

Diagnóstico

El diagnóstico de hipertiroidismo suele ser fácil y se basa en una historia clínica y una exploración física cuidadosa, un alto índice de sospecha y determinaciones sistemáticas de las hormonas tiroideas. También se debe solicitar una captación tiroidea con yodo 131, sobre todo, porque resulta un dato útil para el cálculo de la dosis en el tratamiento con este radioisótopo. Otro estudio que se utiliza con fines diagnósticos es la centellografía tiroidea que sirve para diferenciar un bocio difuso de otro nodular o tumoral, además de poder determinar si dicho nódulo es “caliente” (benigno) o “frío” (maligno), la ecografía también aporta datos en este sentido.

En cuanto al tratamiento del hipertiroidismo, el yoduro sódico radiactivo (I131) suele utilizarse en pacientes mayores de 40 años, y si se administra la cantidad suficiente para que los niveles hormonales sean normales -eutiroidismo-, al cabo de un año, el 25% de esas personas tendrán hipotiroidismo.

El uso de betabloqueantes como el propranolol o atenolol quedan reservados para contrarrestar los efectos que provoca esta enfermedad a nivel del sistema cardiovascular.

El tratamiento quirúrgico se utiliza en individuos menores de 21 años que no deben recibir yodo radiactivo y en las personas que no toleran otros fármacos debido a una hipersensibilidad u otros problemas. También se recurre a la cirugía si el bocio es muy grande, y en algunos casos de bocio multinodular, como el cáncer tiroideo.

Glándula prezosa

El hipotiroidismo o mixedema aparece cuando esta glándula no funciona con normalidad y por lo tanto no produce suficiente tiroxina. Es importante distinguir si esta deficiencia es primaria o secundaria a otras causas. Dentro de las patologías que afectan a la tiroides, el hipotiroidismo es la más frecuente. Hay una neta prevalencia femenina y ocurre entre la segunda y quinta década de la vida”.

La causa más frecuente es la llamada tiroiditis de Hashimoto, en la que los anticuerpos empiezan a atacar a la tiroides y la inactivan. ¿Qué cambios se producen la persona?, en general, los signos y síntomas contrastan claramente con los del hipertirodismo y pueden ser muy sutiles y de inicio insidioso. Hay aumento de peso repentino,