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Antes de un viaje de turismo no sólo es imprescindible preparar las valijas y llevar los mapas de rutas. También es prudente evaluar los aspectos relacionados con el cuidado de la salud. Uno de ellos es reconocer y prevenir las enfermedades que pueden afectarnos en zonas y regiones alejadas de nuestro país de origen y cuya cultura y estado sanitario desconocemos. Fiebre tifoidea La fiebre tifoidea es una enfermedad potencialmente fatal, causada por la Salmonella typhy, que llega al tubo digestivo y luego afecta todo el cuerpo. El contagio se efectúa por agua o alimentos contaminados, o, directamente de persona a persona. Es una enfermedad común en muchos países en vías de desarrollo. Produce fiebre alta, dolor de cabeza, cansancio, falta de apetito y mareos. Se puede prevenir consumiendo sólo agua purificada y comida bien cocida. Las personas de alto riesgo deberían vacunarse, pues la inmunización protege durante tres años. Hepatitis A y B La hepatitis A es muy común en naciones donde hay malas condiciones sanitarias. Los viajeros pueden contraerla por contacto de persona a persona, o a través de la comida o agua contaminada con heces. Muchas veces la piel se pone amarilla (ictericia), se siente cansancio, náuseas, dolor de estómago, fiebre, además de observarse orina oscura y heces claras. No hay tratamiento específico, pero se pueden recetar vitaminas y drogas que protegen el hígado. Para prevenir el contagio, deben consumirse agua potable y comida bien cocida. Si se viaja a una zona de alto riesgo, la vacuna debe recibirse por lo menos dos semanas antes de partir, con un refuerzo a los seis meses. La hepatitis B se contagia a través de sangre infectada o por relaciones sexuales. Hay una alta incidencia en muchos continentes o regiones más espeíficas, sobre todo en África, el Sudeste Asiático, el Medio Oriente, en el interior del Amazonas y algunas partes del Caribe. Los síntomas son parecidos a los de la hepatitis A y tampoco hay tratamiento específico. Puede prevenirse la infección al usar condón para toda relación sexual y evitando el uso de elementos que pudieran estar contaminados (agujas, cepillos de dientes); tampoco hay que hacerse tatuajes o perforaciones en el cuerpo. Los viajeros que pasen más de 6 meses en una zona de alto riesgo deben considerar vacunarse, aplicándose 3 inyecciones en los meses 0, 1 y 6. Cólera El cólera es una enfermedad que produce diarrea severa y lleva a una rápida deshidratación. Si no recibe tratamiento, puede provocar la muerte dentro de las 24 horas de haber comenzado los síntomas. Se transmite a través de la comida o el agua contaminada con heces de perros, gatos o seres humanos. También se contagia de persona a persona por contacto directo. Suele estar presente o ser endémica en Asia, Medio Oriente, África, y algunas partes de Europa, Centro y Sudamérica. A fin de evitar el contagio se debe consumir comida bien cocida y agua purificada. El viajero considerado de alto riesgo puede beneficiarse con un tratamiento completo de inmunización, para reducir la gravedad de los síntomas si llegara a contraer la enfermedad. Existe una vacuna oral para adultos y niños mayores de 2 años, que no está disponible en Chile y Argentina. Fiebre amarilla La fiebre amarilla se transmite a través de la picadura una especie de mosquito en Centro y Sudamérica, y en las zonas tropicales en África. Los casos leves pueden causar síntomas parecidos a la gripe. Los signos más severos incluyen vómitos, sangrado, dolor de estómago e ictericia. No hay un tratamiento específico para esta enfermedad, y la única prevención es la vacunación sistemática de toda persona en situación de riesgo. La inmunización protege a partir de los 10 días siguientes de haberse recibido y por un período de 10 años. Lo esencial es evitar las picaduras de mosquitos. Difteria y malaria La difteria es una enfermedad de las vías respiratorias, que se transmite de persona a persona, y que puede provocar graves trastornos cardíacos. En los países en vías de desarrollo, se transmite a veces a través de la leche no pasteurizada. Habitualmente, la mayoría de los viajeros reicibieron la vacuna durante la infancia -junto con la antitetánica y antipoliomielítica-; si esto no ocurrió, conviene consultar al médico. La malaria es una enfermedad parasitaria que se transmite por la picadura de mosquito hembra, durante el amanecer y el atardecer, en zonas tropicales. Puede provocar desde fiebre, cefalea y dolores musculares, hasta convulsiones, problemas respiratorios y la muerte. Es necesario solicitar al médico la droga apropiada para el país a visitar, que debiera tomarse sistemáticamente antes, durante y sobre todo después del viaje, ya que ningún otro medicamento brinda 100 por ciento de protección. Además, es necesario evitar las picaduras de mosquitos. Encefalitis japonesa La encefalitis japonesa es una virosis que afecta el cerebro, y puede provocar confusión e incluso muerte. La transmite una variedad de mosquito en varias partes de Asia -desde la India Oriental a Corea, Japón e Indonesia-. Hay un mayor predominio durante la época de lluvia y al principio del período seco. Para prevenir el contagio conviene evitar las picaduras del insecto. Los viajeros mayores del año de edad que van a Asia durante el período de alto riesgo, deberían considerar vacunarse si piensan pasar 3 semanas o más en zonas rurales. La vacuna consiste en tres dosis los días 0, 7 y 28. Posteriormente –si es que permanecen en el lugar- se requiere un refuerzo un año después y luego cada tres años. Esta vacuna no está disponible en Chile. Rabia y dengue La rabia es una infección que puede contraerse por la mordedura, rasguño o lamido de un animal infectado -perros, gatos, chacales, monos o murciélagos-. Es una enfermedad que prevalece en todo el mundo, pero es más común en los países en vías de desarrollo. Es mortal si no se recibe tratamiento, pero puede evitarse con una rápida inmunización después del contagio. Si en el viaje hubiera un contacto frecuente con animales, se recomienda vacunarse antes de viajar. La vacuna consiste en tres inyecciones los días 0, 7 y 28, seguido por un refuerzo un año después, y refuerzos posteriores cada 5 años. Evitar el contacto con animales salvajes podría resultar efectivo como medida de prevención. La vacunación posterior al contagio de personas sin inmunización previa, consiste en 5 inyecciones los días 0, 3, 7, 14 y 28, seguido por un refuerzo optativo después de 3 meses. El dengue, causado por la picadura del mosquito Aedes, es endémico en todo el trópico y la zona subtropical. Produce fiebre muy alta, dolores musculares y de cabeza, vómitos y, a veces, aparecen pequeños puntos rojos en la piel. El tratamiento es sintomático: Para prevenir el contagio hay que tratar de evitar las picaduras de esos insectos y la acumulación de agua en recipientes destapados, para evitar la proliferación del mosquito. Está contraindicado tomar ácido acetilsalicílico (droga conocida comercialmente como aspirina). Ver antes de viajar Los viajes a los países en vías de desarrollo -de acuerdo con la literatura médica- pueden presentar peligros adicionales. Los Centers for Disease Control (CDC), de Atlanta, y la Government Printing Office Publication (GA) publican un folleto denominado Health Immunization for International Travel, que contiene información sobre las necesidades de vacunación y profilaxis con drogas. La información más actualizada puede obtenerse en la CDC Travel’s Health Section, o en Immunization Alert. Algunas enfermedades tropicales se ponen de manifiesto meses después del regreso; un antecedente de viaje al extranjero es útil en los pacientes que consultan por una enfermedad desconcertante. En definitiva, entre los preparativos de un viaje de estudios, trabajo, o simplemente turismo, el cuidado de la salud es prioritario. Los especialistas enfatizan que no sólo es importante cumplir con las normas vigentes, sino también poner en práctica las recomendaciones médicas. Copyright Bibliomed |