¿Cómo funciona un Banco de Ojos?
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¿Cómo funciona un Banco de Ojos? ¿Cómo funciona un Banco de Ojos?

La terapéutica médica, gracias al apoyo tecnológico, evolucionó de manera sorprendente durante las últimas décadas. Diferentes patologías pudieron ser abordadas desde nuevas perspectivas- Así se abrió un amplio espectro de posibilidades para pacientes y profesionales.

Una de estas terapéuticas es el transplante de órganos y tejidos que, a pesar de su complejidad, llegó a transformarse en una práctica rutinaria en muchos países del mundo.

La capacidad de implantar órganos y tejidos involucra, por ejemplo, al corazón, el hígado, el páncreas y los pulmones. También las córneas, parte fundamental de la estructura de los ojos y del sentido de la visión. Estas últimas opciones brindan la recuperación de la vista a muchas personas con discapacidades visuales.

¿Qué son los Bancos de Ojos?

Los Bancos de Ojos son los encargados de la provisión de tejidos oculares (córneas), con el fin de ser empleados en la realización de transplantes a pacientes con patologías oculares.

En la Argentina el primer transplante de córnea se realizó en el año 1.928. Desde entonces y hasta la fecha, tanto la medicina como los organismos del Estado desarrollaron programas específicos con la finalidad de optimizar las nuevas posibilidades médicas.

En 1.951 se crea el Primer Banco Nacional de Corneas de Argentina. Pero es recién en 1.990 que se funda el Instituto Nacional Central Único de Coordinador de Ablación y Transplante –INCUCAI- organismo que funciona en el ámbito del Ministerio de Salud de la Nación, y que tiene entre sus dependencias a los Bancos de Ojos.

El funcionamiento del INCUCAI está organizado de tal manera que las acciones se concentran en un Organismo Central de Procuración, el cual coordina a los demás Organismos Jurisdiccionales ubicados estratégicamente en cada una de las Provincias del País.

Esta descentralización es el instrumento esencial para llevar a cabo de manera eficiente la provisión de córneas y transplantes a todas las regiones del territorio, resguardando el principio de equidad como base de su política distributiva. Es así como todas las personas con la necesidad de ser transplantadas tienen igualdad de posibilidades, sea cual sea su ubicación geográfica.

Un hecho importante a resaltar es que a lo largo de todo el desarrollo de esta actividad, en Argentina se ha procurado contar con el marco legal normatizador y regulador necesario para asegurar el buen funcionamiento de las actividades referentes a la ablación y transplante de órganos y tejidos, y por ende, del INCUCAI.

Los Bancos de Ojos, dentro de esta estructura, almacenan el material de transplante ocular para que, resguardado en las condiciones necesarias de mantenimiento, sea utilizado en el momento en que son requeridos ante la necesidad de un paciente.

Las listas de espera

La distribución de éstos tejidos está sujeta el Registro Nacional de Receptores, constancia que identifica a las personas en espera de un órgano. Este registro, llamado comúnmente Lista de Espera, es un "inventario" en el que se inscriben todos aquellos pacientes con indicación médica de transplante. La existencia de esta información, que es pública y de libre acceso, permite dar prioridades, cotejar la compatibilidad entre receptor y donante en el momento de realizarse el procedimiento y realizar el proceso de distribución y asignación de órganos y tejidos.

En la Argentina, el número de personas que se encuentran inscritas en lista de espera para recibir córneas, asciende a medio millar. Lamentablemente, el número de donantes no se corresponde con la cantidad necesitada. Si bien los organismos responsables realizan programas y planes con el objetivo de brindar a estos pacientes las córneas que requieren, la cantidad almacenada en los Bancos de Ojos no alcanza a ser suficiente.

Sin embargo, es necesario resaltar que en el último tiempo ha habido un gran crecimiento en las estadísticas de donación de órganos y tejidos en este país, situación que surgió como consecuencia de una efectiva campaña de promoción realizada en los durante los últimos años. Mediante la educación y la información al público se intenta crear conciencia sobre la importancia que tiene la donación para mejorar la calidad de vida de miles de pacientes.

Es cierto que decidir una donación no es fácil. Los familiares de un posible donante se encuentran ante una encrucijada, donar o no los órganos de un ser querido en el difícil momento de su pérdida. Hay que tener en cuenta que sólo se cuenta con seis horas para retirar ojos/córneas de una persona después de su defunción.

Es por eso que muchas de las campañas de hoy en día ponen énfasis en la toma de esa decisión cuando uno tiene la posibilidad de decidirlo. Lo que se busca es que cada habitante -que así lo desea- registre ante los organismos responsables la voluntad de donar sus órganos y tejidos al momento de fallecer. La voluntad de donar es un acto desinteresado y altruista que parte de la conciencia de cada uno, de sus creencias e ideologías. Lo favorable es que asentar esta conformidad no es un procedimiento complicado, lo que propicia sus fines.

En el caso de las corneas, potencialmente casi todas las personas pueden ser donantes. Muchas veces aunque se use lentes, o se padezcan enfermedades como diabetes, cirrosis, hipertensión, alcoholismo, entre otras, la capacidad para ser donante no está vedada. Sí existen imposibilidades ante patologías como encefalitis, rubéola, hepatitis A, B o C, tumores oculares y ciertos tipos de leucemia, rabia, sífilis y SIDA, para mencionar algunas.

Lo importante es destacar que los transplantes de córneas permiten en gran medida recuperar la ceguera en niños, jóvenes y adultos. Los excelentes resultados producidos por este tipo de intervenciones y su baja probabilidad de rechazo han llevado al aumento de la indicación de transplantes.

Será necesaria una ardua tarea de difusión para que se cree una profunda conciencia en la sociedad, proveyendo la información necesaria para colmar los interrogantes y las dudas de aquellos que tienen la voluntad de donar, pero no saben cómo, permitiendo así que todo aquel que lo desee pueda llevar a cabo ese acto de generosidad que implica donar un órgano por el bienestar de alguien más.

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