9 de marzo de 2010
NUEVA YORK (Reuters Health) - Los adultos jóvenes que
fueron concebidos por fertilización in vitro (FIV) son
estadounidenses con buena salud física general, aunque con
tasas elevadas de ciertos problemas mentales, según un nuevo
estudio.
El trabajo, publicado en Fertility and Sterility, siguió a
la primera generación de niños estadounidenses concebidos por
FIV. Todos nacieron entre 1981 y 1990, dentro del programa de
la Escuela de Medicina Eastern Virginia donde, en 1981, nació
el primer bebé de probeta de Estados Unidos.
Según el equipo del doctor Sergio Oehninger, existen
"preguntas pendientes" sobre los efectos potenciales de la FIV
en la salud de los niños.
Las evidencias sugieren que aún los estadios más precoces
del desarrollo embrionario afectarían el riesgo que tiene una
persona de sufrir varias enfermedades crónicas en su vida. Dado
que esas etapas varían en los niños concebidos por FIV, eso, en
teoría, modificaría los riesgos.
Además, los nacimientos por FIV suelen ser múltiples, lo
que aumenta la posibilidad de tener un parto prematuro y con
bajo peso, y afecta negativamente el desarrollo de esos niños.
Pero el equipo halló que los adultos jóvenes que habían
sido concebidos por FIV eran en general "sanos y estaban bien
adaptados".
Sin embargo, tenían altas tasas de ciertas enfermedades
psicológicas, como trastorno de déficit de atención e
hiperactividad (TDAH), depresión y atracones de alcohol.
Dos tercios de los 173 participantes entrevistados, de 18 a
26 años, dijeron que alguna vez les habían diagnosticado una
enfermedad física o mental. Las más comunes eran trastornos
psiquiátricos, problemas de visión, asma o alergias.
El porcentaje de participantes que dijo que alguna vez le
habían diagnosticado TDAH superó el valor normal, el 27 por
ciento, a diferencia de la prevalencia del 3 al 5 por ciento
estimada para la población infantil de Estados Unidos.
La tasa de depresión también fue elevada, alcanzando casi
el 16 por ciento, comparado con menos del 13 por ciento
esperado para los menores de 25 años, explicó el equipo.
Por otro lado, los participantes que habían sido concebidos
por FIV tenían menos factores de riesgo de enfermedades físicas
crónicas que el joven estadounidense promedio.
Por ejemplo, eran menos propensos a fumar y tendían a hacer
más ejercicio que otros adultos de su edad, según la encuesta
de salud nacional realizada entre 1999 y el 2004.
Sólo el 14 por ciento del grupo fumaba, a diferencia del 39
por ciento de los adultos jóvenes de la población general. Y el
92 por ciento dijo que hacía por lo menos ejercicio de
intensidad moderada, comparado con el 61 por ciento de la
muestra nacional.
El equipo escribió que se necesitan estudios de seguimiento
del bienestar de la población concebida por FIV. Este tipo de
investigación, agregó, debería analizar las causas potenciales
de todos los problemas de salud.
FUENTE: Fertility and Sterility, online 17 de febrero del
2010.